viernes, 21 de agosto de 2015

ESTAMOS EN COMA.


          LO QUE PASO HOY EN CLASE

En el día de hoy en la clase de taller de escritura, desarrollamos la siguiente lectura sobre '' estamos en coma'' en  la que teníamos que reformar los ejemplos con unos nuevos.

Estamos en coma (1)
Adaptación de Jairo Valderrama.
Ejemplos por Laura Reina
Por Jairo Valderrama
Alguien ha dicho que la coma es un punto que se dejó crecer el cabello. Aparte de esa gráfica y simpática broma, quizás sea este, la coma, el signo más recurrente de los escribientes. Por lo regular, cualquier pausa en el ritmo lleva a que muchas personas, al detener momentáneamente el bolígrafo y suspender los dedos sobre el teclado, marquen por acto reflejo ese signo, “de hombres es equivocarse, de locos persistir en el error” (como diría el filósofo marco tulio cicerón); pero con ello se comete una infinidad de desatinos.
Aclaro que la puntuación, junto con el significado de las palabras, proporciona un sentido particular a las frases u oraciones. Omitir un signo determina una idea; marcarlo entraña otra. Entonces, con la intención de compensar (así sea en pequeñas dosis) la ilimitada y gran generosidad de ustedes, paso al siguiente comentario: se trata de un uso particular de la coma (habrá otros, en las próximas semanas).
Cuando en una oración se incluye un dato para precisar alguna particularidad y este se enmarca entre comas, a eso se le llama “inciso explicativo”. Si este inciso explicativo se omite (casi siempre solo mentalmente), las ideas de las oraciones debe permanecer intactas. Ejemplos: 1. El fundador del periódico del tiempo, Alfonso Villegas Restrepo, fundo el diario la república, el inventor de Coca-Cola, John Stith Pemberton, ejerció la profesión de farmacéutico.
Noten que los incisos están subrayados (solo para precisarlos). En este caso, siempre deben marcarse las dos comas. Si los incisos (que son datos aclaratorios, nada más) se suprimen, las oraciones deben conservar su sentido; eso prueba que las comas (¡las dos!) están correctamente marcadas: el fundador del periódico fundo el diario de la república, el inventor de Coca-Cola ejerció la profesión de farmacéutico. En estas oraciones, ya se sabe a quiénes nos referimos. Pero, si queremos dar los nombres de las personas que ocupan ese cargo, entonces los incluimos como inciso, en caso de que alguien los ignore. Inclusive puede cambiarse el inciso (el sujeto pasa a ser inciso, y el inciso, sujeto): Alfonso Villegas Restrepo, fundador del periódico del tiempo, fundo el diario de la república, John Stith Pemberton, inventor de Coca-Cola, ejerció la profesión de farmacéutico. Si se suprimen estos incisos, también las oraciones conservarían el sentido (aunque dejemos de mencionar el cargo): Alfonso Villegas Restrepo fundo el diario de la república,John Stith Pemberton invento la Coca-Cola ¿Entendido hasta aquí?
Ahora probemos con dos ejemplos más: 1 El youtuber colombiano Nicolás Arrieta ganó el premio. / 2. La estudiante de economía, Camila Peña, organizo la monitoria.. Aquí, ya tenemos subrayados los incisos. Ahora vamos a suprimirlos. Si el sentido en las oraciones es claro, las comas estarán correctamente marcadas: El youtuber  colombiano ganó el premio  / 2. La estudiante de economía organizo la monitoria. Ahora preguntamos: ¿Acaso solo hay un youtuber en Colombia, y este solo youtuber se llama Nicolás? ¿Acaso solo hay una estudiante de economía, y está sola estudiante se llama Camila Peña? El sentido común nos dice que no. Al marcar esas comas así, se está diciendo (de manera implícita) que solo hay un youtuber en Colombia y que solo hay una estudiante de economía. Por tanto, en esos casos se escribe de largo, sin comas: 1 el youtuber colombiano Nicolás Arrieta ganó el premio .. / 2 la estudiante de economía organizo la monitoria. Solución:
A diferencia del fundador del periódico y el invento de Coca-Cola, en estos dos últimos casos uno no es el otro, ni otro es uno. Sencillamente, hay más youtubers en Colombia  y más estudiantes en (la Facultad) economía. Todo esto se arregla cambiando el orden: 1.Nicolas Arrieta, youtuber colombiano, ganó el premio  / 2. Camila peñaestudiante de economíaorganizó la monitoria Ahora, suprimamos, así sea mentalmente, los incisos para verificar que las comas han sido marcadas correctamente: 1. Nicolás Arrieta ganó el premio / 2. Camila peña organizó la monitoria. ¿Entendido?
Siempre:
Si hay un inciso (dato aclaratorio), suprímase mentalmente este para verificar si la oración conserva el sentido; si no es así, la oración es incorrecta. Según ese sentido que se busca y para estos casos, se marcan las dos comas o, definitivamente, no se marca ninguna: marcar una sola coma es matar la oración.

Seguimos en coma (2)
Muy pocas personas alcanzan a distinguir entre “Laura bebe agua de apio a diario para bajar de peso” y “Laura, bebe agua de apio a diario para bajar de peso”. La diferencia: una coma.
Hace dos semanas tratamos el uso de la coma referente al inciso explicativo. Con respecto a este asunto, una aclaración: nunca debe separarse con coma (ni con ningún otro signo) el sujeto del predicado. Si vamos a escribir que la reconocida y premiada premio nobel de la universidad donde se descubrió la cura contra el cansancio llegó a Argentina, pues debe escribirse: “la reconocida y premiada premio nobel de la universidad donde se descubrió la cura contra el cansancio llegó a Argentina”. El sujeto es el ejecutor de la acción (“la reconocida y premiada premio nobel de la universidad donde se descubrió la cura contra el cansancio”) y el verbo (“llegó”) es la acción ejecutada. Jamás debe marcarse signo alguno entre estos, sin importar la extensión. Podemos escribir: “Danielita reía”, donde el sujeto es “Danielita” y el verbo, “reía”. Noten: tampoco hay coma entre estos dos.
Luego de esta aclaración, sigamos (porque “seguimos en coma”). El siguiente uso de este signo se refiere de manera literal a las palabras con que nombramos (nominamos) a una persona o a varias, o a seres personificados. Cuando pretendan definir el concepto “lluvia” ante alguien que nunca la ha visto ni sentido, se recomienda llevar a esa persona a un lugar donde pueda verla y sentir la lluvia. Por tanto, procederemos de manera similar, no tanto con la grandeza de la lluvia, pero sí al menos con algunas lucecitas, que funcionarán como ejemplos.
Cada vez que nos dirigimos a una persona (personas o ser personificado) y la nombramos, esa palabra se llama vocativo: “ya que vas al colegio, Andrea, por favor trae las copias del libro”. El vocativo es “Andrea”, porque con esa palabra nos dirigimos a una persona llamada así. Si hubiésemos acudido a un apodo (amor en este caso), también este sería vocativo. “Amor, ya que vas al colegio…”.
Todo vocativo debe separarse del resto de la oración por coma: después, antes y después o solo antes, dependiendo de dónde lo situemos. “Sabes, Andreita, que encontré el libro”, “Andreita , sabes que encontré el libro”, “Sabes que encontré el libro, Andreita ”. En todos estos casos, nos dirigimos a Andreita. Si ella se llamara Andrea Alejandra  y quisiéramos usar todo el nombre compuesto, pues una de las oraciones posibles será “Sabías, Andrea Alejandra, que encontré el libro”.
Ese uso de la coma vale también para apodos, alias, cargos, apelativos, rangos, grados, etc., siempre y cuando le hablemos a alguien, ¡que es distinto a hablar de alguien! Más ejemplos: “Vamos por allá , señor director , a conocer el colegio”, “repítame, señorita recepcionista, dónde puedo encontrar el doctor”, “Llegó usted, querida amiga, como un ángel ”, “Parece, rectora Pardo, que la reunión quedó aplazada hasta el martes ”, “alcánzame  por la pista, Andrés Mauricio , para indicarle el recorrido ”, “Oiga, Cortes , ¿Cuándo es la fiesta?”, “¡Cuánto te amo, madre mía !”, “el programa de reconocimiento, apreciado estudiante, fue presentado el mes pasado”, “¿sabes la dirección, señor?”.
Por supuesto, también es válido este uso cuando nos dirigimos a un grupo de personas: “Bienvenidos, niños  y niñas, este día es la presentación del payaso tintín”, “En esta ocasión, respetado público, pedimos que apaguen sus celulares”, “Atención, liga”. En el caso de seres personificados, he aquí más ejemplos: “Vete a tu cuarto Mario. Estas castigado”, “¡muñeca, dejaste babas en la cama!”, “Quita las patas sucias del sofá, Teodoro”
En variados contextos, hay otros usos muy simpáticos, casi emparentados con la cursilería: “Yo te lo advertí, amorcillo, que fuéramos a hacer ejercicio por la montaña”, “ayúdame, fresita, a hacer los ejercicios”, “¡Ay, cachorrito, no se te olvide traerme los libros que me gustan!”, “Sabías, cosito de mi amor, que tengo que presentar el parcial mañana”, “Dime, caramelo, si la fiesta estuvo buena”.
En las pasadas olimpiadas fines, en la semana del lanzamiento  se agradeció a las personas por su colaboración: “¡Gracias, Colombia!”, “¡Ay, patria mía, te llevo en el alma!”, “Hoy nos reunimos, para celebrar 40 años”. “Te admiramos, fundación fines”, “En esta ocasión, se realizará el lanzamiento oficial xxi olimpiada fines”.
Hay otro vocativo que situamos en un orden determinado, según el grado de nuestras angustias: “Por favor ayúdame, virgencita”, “Ayúdame, Dios mío, por favor”, “Dios mío, por favor ayúdame”. Ello sucede sobre todo cuando empiezan los exámenes finales y cuando se necesario un milagro.
Continuamos en coma (3)
Cuando se escribe “Él pinta la caja y ella la tapa”, apenas algunos lectores precisan si “ella tapa… la caja ” o “ella pinta…la caja”. Para eso sirve conocer el uso de la coma elíptica.

Chris Froome  y Nairo Quintana   en el pasado tour de Francia (2015) repartían la carrera de manera muy acertada, a diferencia de cómo algunos escribientes reparten ahora las comas.
Después de que la niña  practicó con lazo, el mes pasado, viajó a España” es una oración que presenta confusión porque se ignora qué sucedía el mes pasado: ¿la niña practico con el lazo? o ¿viajó a España? Cualquier acudiente regular de los pretextos afirmaría: “Pues se practica con el lazo en España, y ya”. Por eso, en la cabeza de estos comentaristas casuales quizás solo se hallen los hexágonos o pentágonos que han dejado marcados los latigazos.
La solución es sencilla. Si deseamos decir que la niña practicó con el lazo el mes pasado, debe suprimirse la coma después de “lazo”, y nada más. En cambio, si la intención consiste en indicar que el infante viajó a España, pues se suprime la coma después de la palabra “pasado”. Definitivamente: nunca antes fue tan fácil aprender a marcar comas correctamente.
Centrémonos ahora en el siguiente uso de la coma, después de tratar (espero que los recuerden) los casos del inciso explicativo y del vocativo. En esta oportunidad, la aplicación de este signo consiste en reemplazar verbos o expresiones verbales; es muy fácil. Y para personas de mente tan abierta, esta exposición no constituye ningún inconveniente. ¿Cierto?
Se trata de la llamada “coma elíptica”. Como recordarán, el elemento esencial en una oración es el verbo conjugado con sentido completo. Si este falta, equivale a que a una persona le falte su nariz. Sin embargo, ese verbo o esa acción pueden reemplazarse por una coma, la elíptica. El caso se da sobre todo cuando hay dos oraciones seguidas y se omite el verbo en la segunda. Ejemplo sencillo: ‘'laura practica fútbol en la cancha y Daniel, en el colegio”. Hay dos oraciones, unidas por la conjunción “y”; pero en la segunda se ha suprimido el verbo para no repetir “practica”, y en ese lugar se marca la coma elíptica, justo después de “Daniel”.  La coma en esa segunda oración equivale a decir “practica fútbol”. Miren la oración de nuevo.
La intención, entonces, consiste en evitar la repetición verbal y, al mismo tiempo, añadirle más fluidez a la expresión. Examinemos más ejemplos, quizás uno de los recursos más efectivos para comprender cualquier idea: “Camila revisó el resultado del ICFES  y Carlos, el puntaje”. Por supuesto, solo puede reemplazarse un verbo si ya se ha mencionado. De buenas a primeras, resulta absurdo decir. “Carlos, el puntaje”, porque esa expresión estaría falta de sentido. La coma significa “revisó”, el verbo ya mencionado en la primera oración.
En una enumeración de oraciones separadas por punto y coma, puede reemplazarse el verbo varias veces: “El representante de Colombia es Andrés Gonzales Díaz; de México, Emilio Rabasa Gamboa, Juan Pablo Lira Bianchi; de Chile, Hugo Cayrús; de Uruguay, Marco Vinicio Albuja Martínez; de Ecuador, y de Panamá, Jorge Miranda”. Como notaron, en ese tipo de enumeración, se marca otra coma antes de la “y”; ello evita confusiones: algún despistado puede suponer que Jorge Miranda es representante de Ecuador y Panamá pero esa comita adicional nos aparta de los malos entendidos, sobre todo de carácter democrático o en el campo de los derechos humanos. ¿Habrá protestas oficiales, en la Organización de los Estados Americanos, por una coma equivocadamente marcada?
Recuerdo los usos de la coma hasta ahora tratados aquí: el inciso explicativo, el vocativo y este, el de la coma elíptica (que reemplaza el verbo o la expresión verbal). Hemos tratado tres casos.
Para cerrar esta explicación, tomemos el ejemplo que encabeza este escrito, el de la caja  Si se marca coma después de “ella”, entonces ella pinta la caja . Si deseamos afirmar que ella tapa la caja, no se marca coma. Por tanto, eso de que da igual marcar la coma o no marcarla es comparable a que da los mismo fijar una maquina  con temperatura alta, o media, o baja, en una misma intersección  y al mismo tiempo en una congestionada fabrica. Después, muchos se lamentan de tantos accidentes, y se quedan allá, en las estrellas.
El despertar de la coma (4)
En una enumeración de elementos comunes, nunca debe marcarse coma antes ni después de la y.
De nuevo, gracias a todos los lectores por acogerse de manera paciente a la exposición (muy sucinta) de estos básicos usos de la coma. Luego de este, vendrán otros textos con temas diversos; pero, a petición de muchas personas, hemos tratado de satisfacer las demandas de mayor urgencia en la escritura. Y el uso de la coma es una de estas.
Recordamos los casos que ya hemos tratado: inciso explicativo, vocativo y coma elíptica (la que reemplaza una expresión verbal). En esta oportunidad, nos centraremos quizás en el uso más fácil para casi todos los escribientes: la enumeración de elementos que comparten características. Ejemplo: “María, Camila, Sofía, Ruby  y Ana  llegaron muy puntuales a la monitoria”. Atención: ni antes ni después de la y se marca coma (por supuesto, tampoco entre “Ana” y “llegaron”, porque quedarían separados sujeto y predicado, un error garrafal).
Aparte de los nombres propios, también es posible separar con comas otro tipo de elementos, como adjetivos, verbos o sustantivos comunes, entre otros. Más ejemplos: “En la profundidad del mar , se confundían las gamas azules, agua marianas, turquesa, azul marino , índigo y petróleo  del agua ”; “la profesora enseñaba , escribía, dictaba  y avaluaba con absoluta entrega por la enseñanza ”; “sobre la mesa se apreciaban platos , vasos , cubiertos , individuales , porta vasos y servilletas ”. Otra vez: sin coma antes ni después de la y.
La fórmula también es aplicable para oraciones muy cortas, que cuenten con sujeto y predicado. Por supuesto, cada una debe compartir semejanzas: “Camilo Andrés  se encargaba de hacer el reseña, Mario hacia el esquema, Gloria de la conclusión, Carlos  organizaba el trabajo, María  preparaba la exposición y Gloria  sonreía mientras los observaba”. Tampoco se marca coma antes ni después de la y.
A veces, la premura por tomar nota o digitar las palabras nos lleva a continuar con el mismo ritmo de la marcación enumerativa, y de ahí surge el error de que una coma entrometida quiera irse pegadita a la y. Concentraditos.
Casos especiales
A este respecto y debido la reiteración de que nunca debe marcarse coma antes ni después de la y en una enumeración, es frecuente la pregunta de si existe un uso donde se marque coma antes o después de la y. La respuesta es sí (ya lo vieron en el párrafo anterior). Y la cantidad de posibilidades son proporcionales al número de combinaciones entre las palabras de nuestra lengua (ver la Biblioteca de Babel, del escritor argentino Jorge Luis Borges).
Citaré un ejemplo sin marcar la coma correspondiente. Cada uno de ustedes, estoy seguro, sabrá dónde debe marcarse. Leamos muy despacio: “En las profundidad de la selva vuelan constantemente los cocodrilos, los peces, las pirañas y los hipopótamos, las serpientes  y los cangrejos y las cebras, los elefantes, los leones, las jirafas y los rinocerontes  deambulan por las selva peruana”. Sí: la coma se marca justo después de “cangrejos”. Por supuesto, este es un ejemplo rebuscado, pero permite evidenciar la confusión que surge en una lectura continua entre dos grupos de elementos (en este caso, animales marinos y terrestres).
En otros casos (que ya hemos tratado), también puede marcarse coma antes o después de la letra y. Ejemplo: “El autor de aquella broma, y todos lo sabían, fue el sujeto sentado al lado de la lámpara”. La parte subrayada de la oración es solo un inciso explicativo, pero empieza por y. Al suprimirse este, la oración no cambia de sentido: “El autor de aquella broma fue el sujeto sentado al lado de la lámpara”. ¿Fácil? ¡Claro que sí!
En otros momentos, la coma va después de la y: “Mateo estudiaba muy temprano en la mañana y, sin causar ningún problema, salía después para dirigirse al trabajó”. Otra vez estamos aplicando el caso del inciso explicativo; suprimámoslo: “mateo estudiaba muy temprano y salía después para dirigirse al trabajó”.
En estos dos últimos ejemplos, resulta de alguna manera coincidente que la y aparezca cerca de la coma, pero no es la y el motivo para marcarla, sino la presencia del inciso explicativo. Por tanto, hasta aquí el uso de la coma, condición de la cual empezamos a despertar. Muchas gracias por estas significativas marcaciones.



                                                

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